lunes, 20 de octubre de 2014

Palabras sobre la "Noche de los lápices"

El 16 de septiembre se cumplieron 38 años desde que aconteció la llamada “Noche de los lápices” compartimos las palabras alusivas de la profesora Silvia Gabarain.


Ellos eran jóvenes, casi diría adolescentes, iban a la escuela como ustedes, a veces no estudiaban como ustedes, se rateaban como ustedes, tenían sueños, alegrías desventuras, enojos risas como ustedes, eran tan jóvenes…. Como ustedes
Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Víctor Triviño ,quienes permanecen desaparecidos y Otros estudiantes  Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti, Emilce Moler, Walter Docters y Alicia Carminatti, que lograron sobrevivir,  son hoy motivo de nuestro obligado recordatorio.
Estos jóvenes, de la ciudad de La Plata, venían luchando por el boleto estudiantil, participaban en sus centros de estudiantes, algunos eran dirigentes de los mismos, discutían los problemas del país, participaban en la vida política desde distintas organizaciones políticas, porque tenían convicciones, creían en una sociedad justa, en la igualdad, tenían utopias, luchaban por ellas, mientras en la escuela estudiaban para entender la realidad en la que vivían y poder transformarla.
Asumía la dictadura militar el 24 de marzo de 1976 con el objetivo firme de aniquilar al “enemigo”, que no eran nada más ni nada menos que miles de jóvenes, estudiantes obreros, docentes, empleados, parte de una generación, que buscaban una sociedad justa un cambio social. Es en ese marco, que el 16 de setiembre de 1976 se da lo que se llamó la noche de los lápices, no como un hecho aislado ni fortuito sino como parte del plan de los genocidas.
Hoy se cumplen 38 años desde aquel episodio en el que grupos de tareas del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires secuestraron en la ciudad de La Plata a este grupo de estudiantes secundarios de  distintas escuelas, entre ellas el Colegio Nacional y el Bachillerato de Bellas Artes dependientes de la Universidad Nacional de La Plata. El secuestro de estos jóvenes muestra en su crudeza el alcance de la violencia que la dictadura ejerció sobre vastos sectores de la sociedad argentina en función de su amplia definición de enemigos reales y potenciales.

Desde el final de la dictadura, la Noche de los Lápices estuvo presente en la condena a los crímenes de la dictadura militar y en los intentos de construir un nuevo presente democrático. La historia conmovió por su dramatismo y por las características con las que mayoritariamente se identificaba a las víctimas: adolescentes, vistos como inocentes, como portadores de una politicidad casi ingenua, como buscadores de un ideal indiscutiblemente justo. Desde distintas visiones incluso y coincidiendo en la necesidad de un camino democrático que condenara estos hechos de terrorismo de estado ,las nuevas generaciones de estudiantes ,comprometidos con la educación pública encontraron en la historia de los estudiantes desaparecidos una historia instructiva un camino a seguir. […]

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