miércoles, 22 de mayo de 2013

De Primerito a Sexto, por Ariadna Romero y Micaela Godoy de 5to 1ª Sociales

    Somos alumnas de quinto año y nos  pareció una buena idea y un lindo proyecto-ya que estamos finalizando nuestro ciclo escolar secundario-,  no olvidarnos de que también una vez fuimos esos niños llenos de miedo el primer día de clase. No sabíamos cómo era el colegio, pero, a su tiempo, fuimos aprendiendo.  Para comprender qué significa la escuela y cómo nos va cambiando, entrevistamos a alumnos y profesores para tener diferentes miradas sobre este proceso. 
      La escuela es para todos el lugar donde vamos a aprender. En muchos casos, solemos verlo como una “obligación” ¿Por qué? Porque cuando somos chicos y nos vemos en la obligación de dejar de lado los juegos y de empezar a asumir responsabilidades, una sensación de miedo nos invade. Desde el primer grado las cosas cambian: las responsabilidades y también los deberes. Es ahí, cuando aparece la maestra, quien nos guía 
este primer año y nos instruye poco a poco en lo que desde ahí se conoce como la primaria
      Un problema que resalta bastante en este ciclo, es la falta de comunicación en las casas, así como la ausencia de una figura de autoridad. A los chicos, muchas dudas les surgen, también ansiedad pero a su vez alegría y sobre todo ganas de hacer amigos. 
      Para los maestros también sucede algo parecido: uno piensa que en su primer día de enseñanza, lo que menos va a hacer es “enseñar”, por el simple hecho de que los nervios traicionan y estar frente a un grupo grande de alumnos por primera vez, hace que el miedo termine ganando. 
      La finalización de la primaria y el comienzo de la secundaria es otro proceso complejo, que precisa un gran esfuerzo y paciencia de parte de los profesores, quienes deben amoldar a sus alumnos a las “nuevas reglas” que tiene la secundaria: ya no está la “seño” sino que varios profesores en diferentes días, los horarios se convierten en módulos y hay más exigencia. Pero ello es parte del crecimiento. Es por eso, que el colegio, es nuestra primera inmersión a la sociedad fuera del hogar; no solo por los conocimientos intelectuales que se adquieren, uno aprende a ser compañero, a ser amigo, a ser alumno.
      Hay quienes posteriormente desean continuar sus estudios luego de haber finalizado la escuela, como también están aquellos que (por diversas razones) abandonan en el camino. Un profesor resaltó que muchas veces los chicos tienen problemas en sus hogares pero, que la idea fija del alumno actual es “da lo mismo estudiar, que no hacerlo” y que ello se debe a que no se tiene planeado un futuro laboral en la sociedad actual.
      El colegio a veces nos inspira a seguir grandes sueños: un alumno nos comentaba que deseaba desempeñarse en medicina o una muchacha que nos decía que su meta es desarrollarse en Psicología en la UBA. Ambos esperan ayudar a construir una mejor sociedad.
    En este camino escolar los profesores son los guías que nos instruyen en todo el ciclo, y a su vez, muchas veces ellos también aprenden de nosotros: desde cómo manejarse en determinados grupos, hasta ver diversos puntos de vista que quizás nunca tuvieron en mente, por ello siempre nos desean lo mejor y esperan que nos llevemos algo de su enseñanza para aplicarlo en la vida.

Colaboración: Prof. Guillermo Muñoz Cabrera (Química), Prof. Gustavo Auzmendia (Física y Química), Srita. Nancy (1ro “A”) , Antonella (1ro “A”), Karen López (6to HUSOC), Juan Cisterna (6to NAT)

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